Ventean
de mi interior...
A empañar tu cadáver...
A
eternizar tu esplendor...
Querrán
las más azules y mágicas flores
Crucificar
o entorpecer vuestro divino éxtasis...
Vuestra
metamorfosis cabal.
En
nuestras próximas noches
Nuestro
legítimo sentir, degustara
De su
exquisita dulzura y espesura.
Y
entonces los lamentos de irritación
De
personajes masificados y animados
Serán
finalmente desintegrados.
¿Tienes tú encantado el enigma
Del
pecado universal o es él quien
Te
tiene encantado a voz?
De
todas maneras como tu amante y verdugo
Devanare
tu palpitante corazón.
Para
que vuestro perfume embriagador
No intente
ser reclamadoPor el simpático horizonte.
Por:
Ricardo Pulido